El pan, que a priori es un alimento básico, tiene un amplísimo abanico de matices, sabores y preparación que hacen de su elaboración todo un arte

El uso de ingredientes, los plazos de horneado y otros muchos detalles distinguen un pan de otro. Te vamos a traer aquí cinco modelos de pan que debes de probar ya, porque ¡no sabes lo que te estás perdiendo!

El mollete

Se trata de una pieza de pan de miga blanda, de forma redondeada y poco voluminosa, con raíces en el hebreo pan ácimo. El mollete es verdadero protagonista, junto al aceite de oliva, del desayuno andaluz. Su especialización radica en el centro de Andalucía: las localidades de Antequera y Archidona en Málaga; Marchana y Osuna en Sevilla o Algodonales y Puerto Serrano en Cádiz son lugares con fama de este delicioso pan, que admite desde el simple aceite y mantequilla hasta productos de la zona como chicharrones, manteca colorá o zurrapa.

La chapata

Este pan, muy crujiente en el exterior y con una miga muy alveolada en el interior, es uno de los de más exquisita textura en el paladar. De origen italiano, tiene orígenes en el año 1982 y en ese país su nombres es ciabatta. Su explosión en la moda gastronómica europea viene de las dos últimas décadas. Es fantástico para la preparación de bocadillos de chacina, por ejemplo.

La baguette

Genuinamente francés, la baguette es una barra de pan estrecha pero muy alargada (puede alcanzar los 80 centímetros). Su amasado peculiar genera las típicas burbujas que se advierten en el interior. Además, sus características le permiten ser cortadas en rebanadas y untadas con patés o quesos. Su importancia en la cocina francesa es tal que para considerarse baguette ha de contener únicamente cinco ingredientes: agua, harina de trigo, levadura y masa madre y sal. Cualquier alteración supone la pérdida de esta denominación.

La hogaza

Se trata de un tipo de pan de gran tamaño, con mucho predicamento en España, especialmente en Castilla y León. La presencia de este tipo de pan en referencias culturales de primer orden como en El Quijote, le ha otorgado una popularidad indiscutible. Este modelo de pan es óptimo para acompañar en las comidas tradicionales, como cocidos, potajes y platos de cuchara en general…

Pan de payés

Aunque de fama catalana por su origen, el pan de payés también cuenta con bastante predicamento en Baleares y la Comunidad Valenciana. Esta variedad de pan se elabora siguiendo la forma tradicional con la que se elaboraba el pan en los pueblos rurales; no en vano, su nombre deviene de la palabra pagès, que significa ‘campesino’. El pan de payés contiene menos grasa que otros panes, y su corteza es más gruesa por lo que la miga de su interior se conserva blanda más días. Su forma es redondeada.